
Hoy visite la gran ciudad, ¡que abundancia!¡Que magnificencia! No hay descanso ni un instante, todo se compra, todo se vende. Hay para todos los gustos, para todos los precios, los sentidos no tienen límites, las pasiones se desbordan, no hay frenos, no hay bordes, ni contornos, todo es extremo, intenso, desbordante.
Y así fue, y luego me fui alejando de la gran ciudad, y una voz en mi interior me decía:
- ¡Que soledad la que siento! ¡ Que soledad tan grande, en la gran ciudad el alma habita sola! Ya no hay nada, hay mucho ruido es como estruendo, pero el alma llora la ausencia del amor. Como todo se puede comprar, como todo se puede vender. Es que ya no queda nada, y en aquella terrible nada llega (llora) la soledad del alma.
Pintura y Escrito:
Oscar Basurto Carbonell
Cuando muere el amor
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Luz de esperanza
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