Ayer,
Ayer me encontré con la tristeza, y aunque no quise, y la resentí, simplemente no pude controlarme y delante de ella caí a sus pies. Ella atravesó con un fuego mi mente, mi corazón, y mi espíritu y a su vez me iba perdiendo dentro de ella como un beso envenenado o como un abrazo maldito, del cual no me puedo liberar.
Mis fuerzas se desvanecieron, mi voluntad se nublo, mí razón se confundió. Ella era la reina y yo el esclavo; y un dolor inigualable me dejo sin aliento, sin vida, sin expresión, yo no era más que un sepulcro abierto enseñando mis carencias, mis mas profundas heridas y miserias. En ese momento comprendí y a su vez sin comprender, que la tristeza era un gran todo.
Ella más fiel que la muerte, más desgarradora que el horror, más humillante que el pecado, que la culpa. Me lo dio todo, me lo quito todo. Ella es el amor y el desamor por que cuando llega a tu vida, no tiene límites, te lo da todo como la noche sin estrellas, como el día, el maldito día en que el amor murió. No quedo nada de ella, ni quedo nada de mí, todo me lo dio, todo se lo di, y me halle a mi mismo como muerto.Mi sangre era un desierto, y mis ojos estaban vacíos, pues solo miraba la total ausencia de mi ser.
Pintura y Escrito:
Oscar Basurto Carbonell
Diciembre 11, 2008 a las 2:35 am |
ME IMPACTO ESTA POESIA, ME LLEGO MUCHISMO ES BELLISIMA
Abril 12, 2009 a las 6:45 am |
SIMPLEMENTE BELLA ,PERO SU BELLEZA SE ENCUENTRA NO EN LA RIMA DE LAS PALBRAS ,SINO EN EL MENSAJE QUE TRANSMITE